viernes, 26 de febrero de 2010

A la cuarta pregunta...

Salutem habemus?
Ingenium habemus?
Amores habemus?
Pecuniam habemus?

Cuentan los dichos populares que éstas eran las cuatro preguntas que los universitarios veteranos hacían a sus compañeros menos experimentados. Les preguntaban si andaban bien de salud, de conocimientos, de amores y de dinero. De ahí que "estar a la cuarta pregunta" era sinónimo de estar sin blanca, pelao, tieso... sin dinero, en resumen, como los estudiantes de antaño (y hogaño).

La mayoría de los monigoteros en ciernes andan a la cuarta pregunta y los que —como yo— vivimos de otro oficio por no podernos sostener éste, andamos así así.

Todo ello viene a reflexión por los diferentes proyectos de entrevistas a dibujantes que he presentado en ésta recopilación. Hoy traigo una que desconocía, gracias a la memoria de Chance Gardiner. No son cuatro, sino treinta.