lunes, 21 de julio de 2008

Haciendo un chiste absurdo (I)

Como ya dije, uno de los mecanismos para provocar la risa es el absurdo. Algo que esté totalmente fuera de contexto con la situación dibujada, por ejemplo. Vamos por pasos.

1. La idea.
De dónde te sale la idea es algo difícil de definir (si no imposible). Por ejemplo, si alguien cuenta un chiste, yo tiendo a recordar otro de temática similar. En éste caso, he de admitir que la idea me viene de un trabajo de Bill Tidy que me gustó hace tiempo:

La idea me surge por el ambiente (soldados) y por el hecho de leer un parte o telegrama. Bien, la idea es un soldado que recibe una carta fuera de lugar. Permitid que me reserve el texto para el final.

2. Soporte.
Viñeta con pie. Los chistes con pie son muy populares en las revistas internacionales, ya que permiten que cada editor emplee la tipografía más adecuada a la revista en la que se inserte el chiste. Además, un chiste con pie tiene una lectura diferente, ya que el lector muchas veces "lee" con la siguiente secuencia:
  1. Dibujo. El lector capta la escena sin entretenerse con el texto.
  2. Pie. El lector lee la frase, pero es raro que la interprete en su conjunto (en especial en ilustraciones más elaboradas), normalmente...
  3. Vuelve al dibujo para captarlo todo entero, o incluso algún matiz que se le ha escapado. Ahora ya tiene todos los elementos.
El chiste gráfico siempre es un pequeño acertijo, le das las pistas al lector y esperas que junte las piezas. Personalmente, el chiste con pie me parece más elegante.


3. El ambiente.

El empleo de soldados no modernos, permite que el hecho de la guerra (que no tiene nada de risible) pueda ser tomado con algo de distancia por los lectores y así, poderse reír de una situación. Vamos a la I Guerra Mundial, me gusta la idea de meter al soldado en una trinchera. Por motivos que se entenderán cuando desvele la frase (por Dios, espero que les resulte graciosos el chiste que voy a abrir en canal), elijo un soldado británico.

Ahora le tengo que contar a los lectores todo eso. ¿Cómo reconocer al soldado? Pues por el fusil Lee-Enfield (nota mental: no todo el mundo es un pirado de las armas). Por el casco. Busco documentación de soldados, trincheras y la Gran Guerra. Tomo nota de los rasgos distintivos: correajes, legins, casco. Sobre la trinchera: el modo de entibar los muros.


Boceto número 1.
Aíslo al bigotes de la primera foto, pero no me acaba de convencer el boceto. No sé si es la composición o el foco lo que noto fuera de lugar. He de guiar la mirada del lector a la carta, y aparece demasiado pequeñaja. ¿Uso un tramado, grises planos, o me meto con la wacom y le meto un lavado tipo aguada?

Seguiremos informando.