domingo, 3 de octubre de 2010

Recetas caseras

  1. La tinta de la estilográfica se ha secado. Está cargada, pero no escribe. La mejor solución es limpiarla, pero si lo que quieres es dibujar ya, moja la punta en un poco de agua (yo tengo un vasito de plástico para ello). Como la tinta saldrá diluída, haz dos o tres líneas en un papel y verás que escribe sin problemas. Si no es así, ¡a limpiarla!
  2. Hablando de vasitos de plástico. Para los críos Pelikan vende unos vasos antiderrame muy prácticos, con tapa y todo. Ideales para que no se vuelquen y te arruinen el curro.
  3. Un truco algo bestia y para impacientes: acabas de limpiar y cargar la pluma. Hay que esperar a que, por capilaridad, la tinta fluya hacia el plumín. Cierra la pluma y agítala cogiéndola por el extremo opuesto al plumín. Agítala como si fuese un termómetro de mercurio dando dos o tres sacudidas. Limpia el plumín y el interior del capuchón y ponte a dibujar.
  4. Alargalápices bueno, bonito y barato: una gota de adhesivo instantáneo en el final de lápiz y pégale el lápiz siguiente. Eso sí, sólo vale con lápices cilíndricos que salen sin punta de fábrica.
  5. 2º alargalápices bueno, bonito y barato. Cuando el lápiz sea demasiado corto para sacarle punta, rompe la madera con cuidado y saca la mina. Úsala en un portaminas de 2mm.

2 comentarios:

Brownie Omar dijo...

Muy buenas recetas; yo uso otra para aprovechar los lápices: usar un rotulador al cual (si está previamente gastado) se le ha cortado la punta y vaciado; le insertamos el lápìz, y vivito y coleando queda!! ;)

JoBi dijo...

Caray, había olvidado que algo así hacía yo antes de pasarme al consumismo desenfrenado...