lunes, 9 de abril de 2012

Teitaro Suzuki

Cuando al "pasar a limpio" un boceto veo que pierde la fuerza del garabato a lápiz original, pienso en una reflexión sobre el sumi-e que compartía James Gurney hace unas semanas.
La vida se delinea a sí misma en el lienzo llamado tiempo, y el tiempo nunca se repite; una vez que se marcha, marcha para siempre; y así es un acto hecho una vez, nunca puede deshacerse. La vida es como una acuarela que debe ser ejecutada de una vez y sin dudar, sin pensar, y no hay corrección permisible o posible.
La vida no es una pintura al óleo que puede ser borrada y rehecha una y otra vez hasta que el artista está satisfecho. Con una acuarela, cualquier pincelada sobre una anterior resulta en un borrón, la vida la ha abandonado. Todas las correcciones se muestran al secarse la tinta. Así es la vida. Nunca podemos retractarnos de lo que nos hemos comprometido a hacer.
Daisetsu Teitaro Suzuki (1870-1966)