La moza tiene relación con el tema si observáis la espiral áurea y no el bikini.
Vaya truño que os he largado, para que se note que tengo estudios. A lo que íbamos. El amigo Alberto Durero (Albrecht Dürer para acreedores y gentes de mal vivir) gustaba de emplear tales proporciones, y un ejemplo famoso es su autorretrato.
Le falta ponerse coronita para obtener una representación clásica de Jesucristo.
Las
proporciones ideales del rostro son un tratado de matemáticas en sí mismas. Pero conste que el tío se lo curraba:
Estudio de Durero sobre las proporciones del rostro humano.
Con esa idea en mente, podemos ver la propuesta de
Brenda Hoddinott. No es exactamente lo que comentaba, es una aproximación. Pero no creáis que es una idea sólo mía. Akleman et al., investigadores aggies
afirman:
The success of caricaturists come from their ability to conciously identify any deviation
from a normal face
La idea es hacerse una rejilla, una plantilla de las proporciones de un rostro normal. Superponer dicha rejilla sobre el rostro del sujeto y exagerar aquellos rasgos(empequeñeciendo o agrandando en función de su ajuste sobre la rejilla).
No quisiera acabar ésta entrada sin el estudio que James Gurney hace del
retrato de Coventry Patmore pintado por John S. Sargent a finales del XIX.
No me digáis que Sargent no le ha clavao.
Obviamente, en el caso de una caricatura más metafórica, todo lo anterior no sirve.